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 La inercia de las no palabras Indiferente a las voces externas, portadoras de frases inconexas, pedidos rutinarios, preguntas tendientes a desmenuzar el silencio, reclamos interrumpidos por un penoso vacÃo, Abel experimentaba un misterioso estado de excitación y angustia, habitual en los momentos en que se veÃa enfrentado a la incómoda interpelación de una hoja en blanco.Su obstinada fe, o mejor dicho, su perseverancia ca ...Indiferente a las voces externas, portadoras de frases inconexas, pedidos rutinarios, preguntas tendientes a desmenuzar el silencio, reclamos interrumpidos por un penoso vacÃÂo, Abel experimentaba un misterioso estado de excitación y angustia, habitual en los momentos en que se veÃÂa enfrentado a la incómoda interpelación de una hoja en blanco.Su obstinada fe, o mejor dicho, su perseverancia ca...
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